El fundamento de la formación es la moral cristiana. Las acciones deben enmarcarse en una ética emanada de esa concepción del mundo y de las relaciones entre los hombres. Se consideran el fundamento del orden social. Es por esto que el Colegio acoge y enseña a la Religión Católica, pero al mismo tiempo respeta la libertad de conciencia y las demás confesiones.
Cree en la democracia y en la validez del anhelo que todos los hombres tengan igualdad de oportunidades. Por eso, el Colegio debe ser una “escuela de dignidad, honor y respeto a la persona humana”, en la que se prepara a los alumnos para “la tolerancia recíproca, como base de la solidaridad y la convivencia social”.
Entiende la Formación Integral, como Humanista. En otras palabras, cree que todos los saberes son fruto de lo mejor de la especie humana y que al mismo tiempo la engrandecen. Por esa razón, “busca los medios de dotar a sus educandos, de cuantos instrumentos les abran los mejores y más seguros caminos para la vida en relación”.
Cree que debe “poner en juego todos los recursos y arbitrios para impartir, dentro y fuera del aula, una enseñanza